Blues y brujería

Dicen las malas lenguas que el blues y la brujería han estado de la mano a lo largo de la historia. Muchas leyendas nos hablan acerca de músicos que han logrado su éxito a partir de hechizos o de pactos con el diablo.

Si se escuchan con detenimiento algunas canciones, es posible encontrar palabras cuyo significado tiene que ver con hechizos y buena suerte. ¿Qué es mojo? ¿Por qué para tener buena suerte se debe portar una raíz llamada “Juan el conquistador (John the conqueroor)”? Todos estos términos tienen que ver con la imaginería y supersticiones afroamericanas, conocidas en inglés como hoodoo, algo que no tiene nada que ver con el vudú (voodoo) haitiano.

Durante los años 20 y 30 se le prestó escasa atención a las contribuciones culturales afroamericanas. Fue precisamente en esa época en la que hubo un marcado desarrollo del blues rural, siendo la brujería uno de los tópicos más tratados.

La encrucijada, el lugar donde dos caminos se cruzan, es el lugar que más creencias religiosas y folclóricas tiene en todo el mundo.  En la antigua Grecia, por ejemplo, se solían poner marcas de piedra en estos sitios para rendir tributo al dios Hermes. En Roma, ocurría algo similar con Mercurio, su guardián.  Como el cruce de caminos es una tierra de nadie, es el lugar adecuado para los rituales mágicos y los conjuros, siendo el más popular el de aprender una habilidad específica, como podría ser tocar la guitarra. Como está descrito el ritual, se debe llevar el instrumento durante varias mañanas o noches seguidas a la encrucijada. En ese lapso se verá la extraña aparición de animales hasta que la última visita será la de un gran hombre negro, quien pedirá la guitarra, la afinará, tocará una canción y luego la devolverá. En el instante en que se recibe de vuelta, toda la habilidad también llega. Ese hombre que llega al cruce de caminos se conoce como “el diablo”, “el jinete”, “el viejito gracioso” o simplemente como “el negro grande”, siendo ese su color real y no una persona de raza “negra”.

Robert Johnson se hizo famoso por promulgar, a viva voz, que él había obtenido su técnica para la guitarra del “negro grande”, y durante muchos años se pensó que el tema “Crossroads” hacía referencia a eso. Sin embargo, con el paso del tiempo y las investigaciones acerca del tema, se llegó a la conclusión de que en realidad fue Tommy Johnson, otro músico de la época, quien pudo haber hecho ese pacto, aunque la verdad la leyenda de Robert Johnson cuenta que él no sabía tocar la guitarra, nadie supo de su paradero durante seis meses y cuando apareció, era un virtuoso de las seis cuerdas.

Johnson  era un verdadero genio para hablar de brujería y amuletos en sus canciones. Por ejemplo en “Stones in my passway” decía: “Encuentro piedras en  la vía y creo que caminaré hasta la noche… mis enemigos me traicionaron y tengo la certeza de que ellos pusieron esas piedras en mi camino”. Aquí hace referencia a uno de los más conocidos hechizos de la cultura afro-americana: la magia del camino (foot-track magic), una poción mágica que se unta a la víctima en los pies y le causa enfermedades sobrenaturales. Algunas de las cosas que pueden ocurrir: mala suerte constante por años, disturbios mentales o la inhabilidad de ganar o controlar el dinero o el amor. Esto va acompañado de dolores en las piernas tan fuertes que no es posible caminar, solo se puede avanzar arrastrándose.

Haciendo alusión a la suerte en el juego, bien sea de cartas, bingo, caballos o lotería, los jugadores en ocasiones mantienen en su poder toda suerte de amuletos, encantamientos o conjuros para lograr el éxito. Uno de esos encantamientos típicos es el mojo, del cual Robert Johnson nos habla en “Little queen of spades”.  Esta jugadora, usa un amuleto para ganar pero también suele marcar el mazo de cartas.

Pie Caliente X 7

“El pie caliente, también conocido como ‘el expulsor’, ayuda a alejar a los malos vecinos y causa que los ex amantes vaguen solos e insatisfechos por el mundo. Un viejo blues lo dice: Esparciste polvo de pie caliente alrededor de mi puerta y eso me ha hecho un vagabundo. Úselo en polvo, aceite u otros productos si quiere que alguien se aleje de usted para siempre”.

Así dice la publicidad de Hot-foot powder. En el tema “Hellhound on my trail”, Robert Johnson atribuye su errante vida al hecho de que una mujer lo alejó de su familia debido a que le echó ese polvo alrededor de su puerta. Aunque no es un caso literal, si es sabido que el músico nunca se estableció en un sitio en particular.

En muchas culturas, el siete es un número cabalístico, tanto así que se vendía un paquete para atraer la suerte, conocido como “Lucky 7”, que tenía un dado y siete velas. Un personaje llamado “la dama de la suerte” usaba aretes con forma de dados y siempre mostraba el siete. Estas imágenes derivan de un juego de dados, en el que se ganaba al sacar siete, por eso este número es símbolo de suerte para los jugadores.  Pero, ¿por qué es tan importante? La semana tiene siete días, las artes y las ciencias son siete, los pitagoreanos decían que era el número perfecto porque era la suma de 3 y 4 (el triángulo y el cuadrado, las figuras perfectas). También tenemos los siete mares, los siete pecados capitales y los siete enanitos de Blancanieves. 

Se dice también que el séptimo hijo del séptimo hijo nace con ciertos dones y este concepto lo maneja Willie Dixon en “The seventh son” (El séptimo hijo), cuya letra dice: Todo el mundo habla del séptimo hijo, pero en todo el mundo sólo hay uno y ese soy yo. Puedo leer el futuro antes de que se convierta en pasado, puedo hacer cosas para que su corazón se sienta bien, puedo mirar al cielo y predecir la lluvia, le digo cuando un hombre tiene otra mujer. Yo soy ese al que llaman el séptimo hijo”. Así mismo encontramos la naturaleza afortunada del siete en otro tema compuesto por Dixon: “Hoochie coochie man”, cuando dice “En la séptima hora, en el séptimo día, en el séptimo mes, los siete doctores dijeron: nació con buena suerte, van a ver. Tengo 700 dólares (seven hundred dollars), así que no juegues conmigo”.

El mojo trabajando

Muchos entusiastas del blues han escuchado la palabra mojo, de cuyo significado hablaremos ahora. Hay una teoría que habla de este término en referencia al órgano sexual masculino, significado que para muchos fue dado por Jim Morrison, cantante de The Doors, luego de escuchar “I got my mojo working”. Este tema habla de que el mojo no funciona con una mujer, entonces ¿cómo pudo inspirar esta teoría? Además, hay que tener en cuenta que la primera grabación que se hizo de este tema, compuesto por Preston Foster, fue realizado por una mujer llamada Ann Cole. Esto descarta toda teoría de órganos sexuales.

Entonces, ¿qué es mojo? Es, simplemente, un amuleto o una bolsa que contiene elementos mágicos. Puede ser un degeneramiento de la palabra magic, aunque tiene más relación con una término del oeste de África: mojuba, cuyo significado se acerca al de una oración o una plegaria que se puede llevar a todos lados. Esto derivó en mojo bag o “bolsa de amuletos”.

En los años 20 y 30, uno de los mojo bag más particulares era The nation sack, el cual es mencionado por Robert Johnson en “Come on in my kitchen”. La canción dice: Ella se fue, sé que no volverá porque tomé la última moneda de su nation sack. Mejor ven a mi cocina, porque está lloviendo afuera.  The nation sack era una bolsa de conjuro que sólo llevaban las mujeres y que era usada para dominar a loa hombres a partir de hechizos.

Gatos negros y otros trucos

Goofer dust fue un compuesto usado en el sur de Estados Unidos en conjuros denominados “trucos enemigos”. Era una mezcla de polvo de tumba, sulfuro, piel de cascabel y hierbas en polvo. Servía para darle mala suerte a una persona, bien fuera en su familia, en su trabajo, en el dinero o en la salud. Bessie Smith lo cita en “Lady luck blues”, diciendo que su hombre la ha abandonado y que rociará alrededor de su foto el famoso polvo: “La mala suerte ha llegado, los problemas no terminan, mi hombre se ha ido con una mujer que yo pensaba era mi amiga… Lady luck, lady luck, necesito tu apoyo, tengo una herradura en mi puerta y he golpeado madera hasta que me duelen las manos… tengo su foto boca abajo y le he rociado goofer dust alrededor. Desde que mi hombre se fue estoy muy confundida”.

Los gatos negros son considerados de mala suerte dentro de la tradición europea y euroamericana. Se dice que si un gato negro se atraviesa en el camino, lo mejor es devolverse y no continuar, así mismo esa es una de las tantas imágenes con que se personifica al diablo.  Como contraste, hay un gato negro bueno, el de la cultura afroamericana, que garantiza la invisibilidad, el regreso del amor perdido y la suerte en el dinero. Para lograr esto, hay que tener un hueso en particular del gato negro, el cual es obtenido de una forma específica la cual, por el bien de los felinos, no debe ser realizada: a la medianoche se mete al gato vivo en una olla con agua hirviendo hasta que la piel se separa de los huesos. El hueso deseado será el único que flote en el agua. Ahora, si esto no ocurre pero hay una persona a su lado, puede meterse hueso por hueso en la boca hasta que su acompañante le diga que se ha vuelto invisible.

Buena y mala suerte

Quienes mejor saben acerca de la buena y de la mala suerte son las gitanas. En los años 20 y 30 el blues rural habló mucho acerca de gitanas negras, en una de las cuales seguramente se inspiró Muddy Waters para su tema “Gypsy woman”.  La letra dice: “La gitana me dijo que tú traías mala suerte. Ahora la pasas bien pero dentro de poco habrá problemas… fui donde la gitana para que leyera mi fortuna y me dijo que fuera a casa y mirara por la cerradura… hice como ella me dijo y vi otro hombre acostado en mi cama”.

Sin embargo, el hecho de conocer todo lo necesario acerca de hechizos, encantamientos, pócimas, etc, no hace que una persona sea invulnerable. Tenemos el caso de “Hoodoo man blues” de Junior Wells, en el que un hombre que conocer todos los trucos habidos y por haber para embrujar, termina siendo víctima de una bruja. Y dicen que no hay que creer en brujas, pero que las hay, las hay. Aunque Willie Dixon nos ayuda a curarnos en salud y por eso, después de leer este texto, mejor cantemos todos “I ain’t superstitious” (No soy supersticioso).

One thought on “Blues y brujería

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s