Adiós, Etta.

La leucemia finalmente cumplió su trágico destino y se llevó hoy en la mañana a Etta James, dejando al blues sin una de las voces más maravillosas que ha tenido en su historia, patentado en canciones como “The Wallflower”, “Something’s Got A Hold On Me” y la favorita de muchos, “At Last”. En 2010 había sido diagnosticada de esta enfermedad y también sufrió de demencia y hepatitis C, de acuerdo con los dictámenes médicos.
Pocas cantantes de rhythm and blues sufrieron tragedias a un alto nivel y pocas lograron vivir para contarla y ese es el caso de Etta James, quien hasta el final de sus días tuvo la tragedia siempre a su lado. “Lucha por sobrevivir”, el nombre de su autobiografía, es el fiel relato de esa vida llena de más bajos que altos, en la que la cantante describió con lujo de detalles, bastante sórdidos, su pasado, incluyendo la adicción a numerosas drogas. Sin embargo, sus problemas personales nunca interfirieron con su canto permitiendo que Etta estuviera presente desde la década de 1950 hasta 2011, año en que publicó su último disco “The Dreamer”, periodo en el que recorrió el rhythm and blues, el doo-wop, el blues. La voz de Etta James se volvió más profunda con el paso del tiempo y así se fue volviendo su música: fuerte, manteniendo la misma pasión y dolor de su vida.
Jamesetta Hawkins fue una niña prodigio del gospel, cantando en el coro de su iglesia bautista en Los Ángeles y en la radio, cuando solo tenía 5 años de edad, bajo la tutela del profesor James Earle Hines. Se trasladó a San Francisco en 1950 y pronto hizo equipo con otras niñas para formar un grupo vocal. A los 14 años, Johnny Otis –fallecido esta semana también- les concedió una audición y prácticamente dio su aprobación para que grabaran el tema “Work With Me Annie”.
En contra de los deseos de su madre, la joven cantante se embarco a Los Ángeles para grabar “Roll with me Henry” con la banda de Otis y el vocalista Richard Berry. Esto fue en 1954 para el sello Modern. Johnny Otis invirtió el primer nombre de la cantante para darle su sello artístico, entonces Jamesetta se convirtió en Etta James, y el grupo se llamó The Peaches. “Roll with me Henry” pasó a llamarse “The wallflower” cuando algunos programadores de radio objetaron las connotaciones del título original, y llegó al tope de los listados de R&B en 1955.
The Peaches se desvaneció rápidamente pero Etta James se mantuvo cantando para Modern por más de una década, en ocasiones bajo la supervisión del saxofonista Maxwell Davis. “Good rockin’ daddy” fue un tema que en 1955 tuvo algo de éxito pero los siguientes registros como “W-O-M-A-N” y “Tough lover” fallaron en el intento.
En 1960 James aterrizó en Chicago para firmar con Argo, filial del sello Chess. Inmediatamente su carrera de grabación llegó a un nivel alto, no solo por un par de duos con su novio de entonces, Harvey Fuqua, el cantante de los Moonglows, sino también por que sus propias grabaciones, como la balada “All I could do was cry”, llegaron a los primeros lugares de los listados. Leonard Chess vio a Etta James como una cantante de baladas con mucha clase a la vez que tenía potencial para la música pop, por lo cual la rodeo de violines y orquesta para su álbum de 1961 “At last”-escrita en 1941 y grabada originalmente por la Orquesta de Glen Miller- y “Trust in me”. Pero el lado áspero de James no fue usado y eso lo afirman grabaciones como “Somethings’s got a hold on me” de 1962, con mucha carga gospel; el álbum en vivo “Etta James rock the house” de 1963 y el dúo con Sugar Pie De Santo, “In the basement”, de 1966.
En 1967 Etta James grabó uno de los mejores cortes de su carrera, “Tell mama”, acompañada por la mejor banda que Chess pudo poner a su disposición. Este tema y la balada “I’d rather go blind”, marcaron un brillante momento dentro de la producción de James. A pesar de la muerte de Leonard Chess, Etta james permaneció en el sello hata 1975, experimentando antes del final una aproximación al rock.
Vinieron épocas flacas para Etta James, tanto profesional como personalmente. Pero regresó a las grabación en 1988 con un álbum para Island llamado “Seven year itch”, que la reafirmo con la majestad del soul sureño. Sus siguientes producciones fueron muy variadas, como el caso de “Sticking to my guns” de 1990, muy contemporáneo, “The right time” de 1992, pleno de soul, y algunos otros en los cuales exploró enfoques jazzísticos. En 1998 publicó un álbum de navidad. En 2001 fue presentada en el Hall de la Fama del Blues y en 2003 recibió el premio Grammy por los logros de su carrera. Ese mismo año presentó su álbum “Let’s roll” y en 2004 llegó una grabación con nuevas interpretaciones blues llamado “Blues to the bone”, ambos con RCA Records. En 2006 grabó un álbum con algunos standards de pop llamado “All the way”.
Después de muchas décadas de giras y grabaciones, en 2009 Etta James volvió a estar en boca de los medios luego de que Beyonc’e Knowles grabara una versión de “At Last” y la representara en la película “Cadillac Records”.
Hoy se fue una de las voces más representativas del blues, una mujer que se negaba a que el blues fuera depresivo y que cantaba a la vida, a pesar de que sus canciones fueran un reflejo de tristeza y dolor. Una prueba de ello ese homenaje a Billie Holiday, otra mujer con fuerte carga de dolor en su música, en el álbum “Mistery Lady”, por el cual ganó un premio Grammy en 1995.

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