La cultura de los juke joint

Roger Stowe y Jeff Konkel, productores del documental “M For Mississippi”, traen ahora un recorrido por la cultura de los juke joint en el Mississippi, viajando por ciudades como Clarksdale, Shelby y Bentonia, para mostrar a los espectadores lo que ocurre actualmente en estos lugares donde el blues tuvo un alto punto de ebullición.
Recordemos que los juke joint eran los lugares en los cuales las comunidades negras se reunían luego de las semanas de trabajo. Estos sitios generalmente quedaban ubicados en los cruces de camino y su nombre se debe a las rocolas (jukebox) en las que sonaban discos y también ofrecían música en vivo.
“We Juke Up In Here” se adentra en la vida de cuatro de esos lugares en el Mississippi, centrándose en el más importante de ellos, el Red’s Lounge de Clarksdale, propiedad de Red Paden, un hombre que no duda en afirmar que es el rey de los juke joint. Y lo dice con mucha razón pues por su negocio han pasado artistas de la talla de T-Model Ford, R.L. Burnside o Robert Belfour, entre otros.
“Soy el hombre que más sabe de blues en la zona”, dice Paden, “y la gente que conoce del blues lo sabe”. En el Delta todos tienen que pasar por el Red’s Lounge, sea artista o sea turista tiene que ir a vivir esa experiencia de sentir la esencia viva del blues.
A pesar de que Paden ofrece en su juke joint música en vivo todos los fines de semana, esa tradición se está perdiendo. Una de las razones es la falta de empleo que hay en la zona, como lo hacen notar los realizadores del documental, por lo que la gente piensa muy bien en conservar su dinero. Otro motivo es que es más barato pagarle a un deejay que a una banda. “No prometo nada. Si contrato una banda y nadie viene, no estoy dispuesto a perder dinero”, dice Po’ Monkey, propietario del juke joint del mismo nombre en Clarksdale, una pequeña cabaña en medio de un campo de algodón, llena de mesas y sillas metálicas, destartaladas, iluminada con luces de árbol de navidad, que hace énfasis desde su entrada en que solo tocan blues: el aviso reza “No rap music”. Allí todos los jueves están los deejay Doctor Tissue y Ice Storm. La entrada cuesta $5.
En Shelby, nos cuentan Stowe Y Konkel, está The Do Drop Inn, un pequeño sitio en el que ocasionalmente se presentan bandas en vivo, aunque viven más de la música que suena a través de su equipo. A la pregunta de qué satisfacción trae mantener un sitio así, aunque no brinde ganancias, su dueño Arnold Gómez responde que le da tranquilidad porque está haciendo algo que le gusta. Esta idea es claramente respaldada por Jimmy “Duck” Holmes, propietario del Blues Front Café en Bentonia: “Si yo tuviera esto para lucrarme, ya habría quebrado”.
En la tierra donde el blues surgió, la tradición de los juke joint se está perdiendo. No se puede decir que se cuenten con los dedos de la mano, todavía quedan muchos, aunque ya no como antes. Los negocios se han ido cerrando porque la gente joven prefiere escuchar otra música o ir a los barcos casino, que todos los fines de semana atracan en los puertos a orillas del río Mississippi. Quienes aún prefieren el clásico sonido del blues, bien sea interpretado por una banda o por medio de un disco, saben que ir a los juke joint es como acudir al servicio religioso los domingos en la mañana, un compromiso ineludible.
We Juke Up In Here. Directores: Roger Stowe, Jeff Konkel, Damien Blaylock. 65 min. 2012.

2 respuestas a “La cultura de los juke joint

Responder a Historias del Blues en radio, 14 y 15 de julio de 2012 « Historias del Blues Cancelar respuesta

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