Los mejores discos de 2015 (5)

Fue muy difícil hacer la selección de los mejores discos publicados el año pasado. Sin embargo he hecho una lista con los 25 álbumes que a mi juicio se destacaron en 2015. Aclaro que no se encuentran en ningún orden. Aquí la quinta y última entrega.

Durante algunos años Ironing Board Sam estuvo desaparecido de la música, pero cuando volvió lo hizo de una forma tal, que parece que nunca se hubiera ido. “Super Spirit” es su cuarto disco desde 2011, en el que se demuestra único, un filósofo excéntrico, un enorme showman a sus 75 o 76 años de edad. Sam, cuyo apodo se debe a que pone su teclado sobre una mesa de planchar, se reunió con Jimbo Mathus y Stu Cole (Squirrel Nut Zippers) y el baterista Barrett Martin (Screaming Trees) en el estudio Dial Back, propiedad del productor Bruce Watson, para grabar esta nueva producción que tiene mucho sonido del Hill Country y algunas cosas de Nueva Orleans, rodeadas por un espectro sicodélico, sobre lo que se basan algunas canciones grabadas por Ironing Board Sam en los años 60 y 70 más algunos temas de músicos como Ann Peebles, Roy Hawkins y Jimbo Mathus. El resultado nos muestra un talento sin igual, un derroche impresionante de energía producto de la entrega apasionada de un artista que está buscando recuperar el tiempo perdido.

Soul en estado puro, así es “This Time For Real”, disco de Billy Price y Otis Clay. Respecto a este último casi todo está dicho, es una voz genuina formada en las regiones apartadas del Mississippi, una voz formada en las iglesias, los bares y los juke joints del profundo sur antes de irse a buscar una mejor opción en Chicago. Billy Price, por su parte, creció en la costa este de Estados Unidos, es un gran fanático de Otis Clay y ha desarrollado un estilo vocal que ha impresionado desde la década de 1970 cuando cantaba para el guitarrista Roy Buchanan. Las doce canciones seleccionadas vienen del extenso catálogo del soul y del rhythm & blues, interpretadas por músicos de la talla de Joe Tex, Sam & Dave, The Spinners, Los Lobos, Syl Johnson y Bobby Womack más un par de originales de Otis Clay. Toda esta música está basada en la tradición góspel pero tiene un toque moderno, buscando además cierto aire de secularidad. Billy Price y Otis Clay ya habían grabado juntos pero nunca habían tenido la oportunidad de compartir un disco completo, por eso el nombre de esta producción, “This Time For Real”, un álbum con mucha calidad que es el resultado de una asociación de grandes talentos.

Lightnin’ Malcolm es un artista que ha enmarcado su sonido en el Hill Country Blues, trazando su camino hasta casi el origen mismo del blues, cuando un guitarrista solo se encargaba de mover hasta los cimientos de cualquier lugar donde se hiciera una fiesta. Cuando estos patrones antiguos se mezclaron con percusiones, la guitarra de Malcolm combó mucha más vida y la música tomó esa forma tribal. A través de su carrera, Lightnin’ Malcolm ha sido acompañado por los mejores bateristas de Mississippi como Cedric Burnside, Kenny Kimbrough, Calvin Jackson y ahora con Carl Gentle White, nieto del legendario T-Model Ford, conocido en el mundo del Hill Country Blues como Stud. “Live At The Belly Up” recoge la presentación de este par de músicos en el Belly Up, un local de Solana Beach, California, que se especializa en música en vivo y tiene su propio sello musical mediante el cual publica los conciertos realizados allí. Es una grabación cercana a los 45 minutos de duración en el que se puede apreciar toda la crudeza del Hill Country Blues y acercarse a lo que podría ser vivir este tipo de experiencias en un juke joint de Mississippi.

Gualicho Turbio es un grupo que toca blues con influencia de la música del Río de la Plata. Se basa en T-Model Ford y Othar Turner, exponentes del Hill Country Blues, y le suma algo de Muddy WAaters o de John Lee Hooker. Los tres integrantes del grupo (Juanjo Harervack, Hernán Balbuena y Zelmar Garín) tienen personalidades importantes y comparten su origen en zonas muy humildes de Buenos Aires. En su primer disco, Gualicho Turbio ofrece 13 canciones originales que pasan por un folk-blues austero y el blues eléctrico de Chicago interpretada por una formación que llama mucho la atención: un cantante que ejecuta maracas, una armónica amplificada por equipo de guitarra y un hombre orquesta que ejecuta bombo y redoblante con sus pies, guitarra eléctrica con sus manos y con su boca canta, ejecuta el kazoo y la armónica. El grupo, en sus presentaciones, se complementa con la actriz Bárbara Aguirre quien hace un performance ritual para armonizar el espacio del concierto mientras que los músicos, caracterizados como Poseso, Chamán y Diablo, se dedican a tirar su embrujo sonoro a los espectadores. Un gualicho es un encantamiento que se realiza bien para causar mal, bien para atraer el amor de alguien. Es en este último caso en el que funciona Gualicho Turbio, pues su música entra como una suerte de renovación del blues hecho en Argentina.

Vanegas BluesJorge Luis Vanegas, guitarrista de la banda colombiana Vulgarxito, presenta su primer trabajo solista llamado “Vol. 1”, un disco en formato acústico en el que Vanegas se aleja de la electricidad de la agrupación que lidera pero que no impide que la energía que la ha caracterizado se note. Tiene muchos toques de blues-rock y destellos de influencia del Delta, particularmente cuando el slide entra en juego, dándole mucha a riqueza a la interpretación. Sus letras son realistas, hablan de lo cotidiano, de lo que se ve al salir a la calle, lo cual refleja bastante el idioma del blues pues si algo ha destacado a este género es la crudeza para contar lo que ocurre, no cerrar la boca y denunciar. Obviamente no todo es dolor y dolor, aunque “Muela Blues” sea una canción con mucho humor dedicada a un dolor de muela, pero esto demuestra también la capacidad que tiene Vanegas de reírse de sí mismo. Temas como “Café Blues” o “Libre Blues” hacen pensar de inmediato en los legendarios Pappo y Botafogo, particularmente en éste último por la manera en que va armando las frases que narran sus historias. Este disco de Vanegas es una prueba más de que el blues en Colombia está cogiendo forma y de que los artistas están perdiendo el miedo a acercarse a este género, pleno de maneras para expresar un mensaje acerca de lo que ocurre en un país como el nuestro. Si hay un “Vol. 1” con toda seguridad habrá un “Vol. 2”. Vanegas tiene bastante material listo para continuar descargando blues.

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