Los mejores discos de 2016 (4)

Fue muy difícil hacer la selección de los mejores discos publicados el año pasado. Sin embargo he hecho una lista con los 30 álbumes que a mi juicio se destacaron en 2016. Aclaro que no se encuentran en ningún orden. Aquí la cuarta de cinco entregas.

El blues en este nuevo siglo ha caído en dos enfoques: los que buscan renovar el sonido con sus raíces rock y los tradicionalistas, que siguen un camino muy angosto. Fantastic Negrito se aleja de ese par de conceptos y trae una visión fresca con su discos “The Last Days Of Oakland”, nombre que ya va empujando hacia lo que quiere el artista tocando temas como las clases sociales o la economía, mostrando como las tensiones políticas, raciales, financieras y tecnológicas amenazan con hacer explotar la vida urbana. Fantastic Negrito no se muestra contento con algunos sectores de la sociedad estén siendo empujados hacia la marginalidad, pero no adopta la postura de que todo tiempo pasado fue mejor, aunque respeta las tradiciones para enmarcar el presente. La música de Fantastic Negrito no está limitada a explosivos solos de guitarra, pero esto no quiere decir que se resista a la tentación de usarlos, pero se diferencia de otros artistas porque traspasa los límites del funk y de los sonidos digitales para dar un sentido específico a sus canciones. Fantastic Negrito habla en este disco por aquellos que se sienten frustrados por la pérdida de la humanidad en una época en que la renovación urbana está desplazando de los barrios a la gente más pobre y los negocios pequeños.

La guitarrista Ana Popovic llega con “Trilogy”, su proyecto más ambicioso a la fecha, que ofrece tres discos en uno, un total de 23 canciones que pasan por el blues, el jazz y el funk, con apariciones de Joe Bonamassa, Robert Randolph, Bernard Purdie y Cody Dickinson entre otros. De acuerdo con Ana Popovic, este disco es una muestra de que la creatividad esta viva en una era en la que el futuro de la industria está en entredicho, especialmente porque entidades como Spotify marcan el mercado. “Trilogy” es el tercer álbum de Popovic en cuatro años y es una imagen brillante del lugar en el que está ahora: su pensamiento, su técnica y su pasión por la música. Cada uno de los discos está enfocado a un estilo en particular, “Morning” está inclinado hacia el funk, “Midday” es el espacio dedicado al blues, sirviendo como puente hacia “Midnight”, el disco jazz de esta colección. La guitarrista busca su conexión con el público gracias a sus habilidades para componer, tocar el instrumento y cantar, un conjunto que demuestra que en ocasiones no es necesario tener raíces en el sur de Estados Unidos para interpretar blues, jazz o funk.

Hace 40 años, Barrelhouse Chuck era un ávido estudiante de piano interesado en el blues de Chicago y hoy es un de los más reconocidos intérpretes de la ciudad, portando la tradición de un estilo que aprendió directamente de Little Brother Montgomery, Pinetop Perkins, Detroit Junior y, particularmente, Sunnyland Slim. Barrelhouse Chuck fusionó estos dispares estilos en uno propio y no hay ningún otro pianist en Chicago que tenga un sonido similar. En su nuevo disco “Remembering The Masters”, Barrelhouse Chuck está acompañado por su eterno colaborador, el guitarrista Billy Flynn, y los pianistas Lluis Coloma y Scott Grube, interpretando algo de boogie-woogie y blues de la pre-guerra.

“It Is What It Is” de Jimmy “Duck” Holmes es el debut de Blue Front Records, sello disquero que se creó en el famoso Blue Front Café de Bentonia, Mississippi, creado por los padres de “Duck” Holmes en 1948 y administrado por él desde 1970. Fue grabado en su totalidad en el Blue Front Café y permite al oyente transportarse hasta ese lugar y disfrutar de la música de Holmes, de la acústica del lugar y sentir lo que se vive en una noche de blues en uno de los juke joints más viejos del Delta del Mississippi, donde tocaron Skip James, Jack Ownes, Bud Spires y Cornelius Bright entre otros. Jimmy “Duck” Holmes es la encarnación del country blues crudo por lo que “It Is What It Is” presenta todos sus talentos: su voz tenor elevándose sobre guitarras eléctricas y acústicas, con el contraste de una armónica lenta y triste, el sello distintivo del blues hecho en Bentonia.

John “Blues” Boyd ganó su apodo de la manera más dura. Su música y su personalidad son un regreso a unos momentos difíciles pero también muy honestos y sencillos. John nació en 1945 y desde muy pequeño trabajó en los campos de algodón, donde solía cantar y era alentado por los otros trabajadores para que conformara una banda y, aunque era casi una obsesión seguir la carrera de la música, la falta de dinero lo llevaba a pensar en otras posibilidades para sobrevivir. En la década de 1980 se trasladó a California donde se desempeñó arreglando techos y cuidando la enfermedad de su esposa, Dona Mae Moore. Cuando ella murió, en 2014, Boyd se refugió en el blues y conoció al guitarrista Kid Andersen, quien se encargó de grabar y producir su disco debut “The Real Deal”, integrado completamente por canciones escritas por John “Blues” Boyd a los 71 años de edad. Como sucedió con muchos artistas que lo precedieron, “Blues” Boyd es un contador de historias con una vida interesante, que disfrutó vivir en la gran época del blues y ahora disfruta de la oportunidad de cantar sus canciones, enviando el mensaje de que el blues sigue siendo una forma artística con mucha vida. Descubrir un artista de este calibre siempre será algo especial y esto se le debe mucho a Jim Pugh quien a través de Little Village Foundation, se ha dado a la tarea de grabar a estos artistas que mantienen vivo el blues.

Rory Block es una de las leyendas del blues femenino contemporáneo, que tuvo la oportunidad de conocer el blues de primera mano, bebiendo de fuentes tan importantes como Skip James, Mississippi Fred McDowell o Mississippi John Hurt. Como una manera de agradecer a sus maestros, Block comenzó en 2008 una serie de discos en los que rinde tributo a sus mentores y este año llega con el sexto álbum de esa colección, “Keepin’ Outta Trouble”, dedicado a Bukka White, uno de los artistas de blues rural que más influencia ha generado en la historia del género. Rory Block conoció a Bukka White en 1965 en un club del Greenwich Village en Nueva York y escucharlo en vivo le ayudó a tomar el camino de la interpretación del blues. Block despliega todo su arsenal guitarrístico en varios temas clásicos de Bukka White más canciones propias inspiradas en la vida y el sonido del legendario bluesman. Rory Block se encarga de todas las voces, las guitarras y además algo de percusión como latas de avena, cucharas de madera y tenedores plásticos. “Keepin’ Outta Trouble” trae a la vida el alma y el significado de las canciones de Bukka White de la misma manera en que ocurrieron cuando fueron interpretadas por primera vez por esa leyenda del blues.

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