Los mejores discos de 2016 (5)

Fue muy difícil hacer la selección de los mejores discos publicados el año pasado. Sin embargo he hecho una lista con los 30 álbumes que a mi juicio se destacaron en 2016. Aclaro que no se encuentran en ningún orden. Aquí la quinta y última entrega.

The Record Company es la unión de tres amigos que se encontraban semanalmente para beber cerveza y escuchar viejos discos de blues. “Give It Back To You” es el disco debut de la banda, en el que se pueden apreciar algunas de esas influencias como el Groove sureño de Jimmy Reed o Slim Harpo, algo del sonido Chess Records y algo de ese modernismo raizal de The Black Keys. The Record Company conoce la buena música y lo demuestra con todo lo que tiene a mano: el trabajo de Chris Vos con la guitarra es fuerte y bien enfocado, mientras que su voz se ajusta al material; el bajista Alex Stiff y el baterista Marc Cazorla conforman una admirable sección rítmica, muy estricta pero que se mueve fácilmente a lo largo y ancho de cada canción. Sin embargo, en lo que se aleja The Record Company de sus influencias es en las letras, que por momentos parecen más clichés que momentos de inspiración. “Give It Back To You” tiene un sonido crudo y retro, con mucha suciedad y sudor, aunque todavía se nota que los integrantes de la banda han aprendido sobre el blues a partir de los discos y todavía les falta esa pasión de lo que es vivir y sentir el blues. Ese fuego debe estar encendido para su segundo disco.

Sin lugar a dudas, Bobby Rush es el actual rey del funk-blues, un estilo que tal vez no exista pero que puede ser patentado por él mismo gracias a esa mezcla sonora de soul, blues y funk que durante más de 50 años lo han hecho un héroe de la música de la clase trabajadora en el sur de Estados Unidos. La visibilidad de Rush en el mundo del blues aumentó gracias a su aparición, en 2003, en la serie de documentales producida por Martin Scorsese, y con “Porcupine Meat”, su nuevo disco, busca hacerse un lugar en la gran escena del blues, gracias a un sonido más pulido pero sin robarle protagonismo a su sello personal en las canciones, aunque esté al lado de artistas como Joe Bonamassa y Keb’ Mo’. Aunque “Porcupine Meat” no es Bobby Rush en plenitud de sus condiciones, no es tan fuerte o salvaje sonoramente como otros discos suyos, es uno de sus mejores discos en muchos años, es fresco y divertido, es el retrato de un hombre que con algo más de cinco décadas de carrera se ha convertido en un hombre show, en un vocalista efectivo con el don de ponerle todo el realismo a las canciones que canta.

Lurrie Bell, uno de los grandes guitarristas de blues de Chicago, trae “Can’t Shake This Feeling”, una colección de canciones con cuatro temas originales basados en el tradicional estilo de la ciudad de los vientos. La elegancia de Bell para tocar la guitarra y su apasionada voz lo han convertido en uno de los músicos preferidos de los clubes y festivales de blues alrededor del mundo, entregándole la reputación de uno de los portadores de la antorcha de esta música. “Can’t Shake This Feeling” le sigue los pasos al multipremiado “Blues In My Soul” de 2013 y por eso utiliza a la misma banda acompañante, integrada por Matthew Skoller en la armónica, Willie Hayes en la batería, Melvin Smith en el bajo y Roosevelt Purifoy en los teclados. Lurrie Bell se mantiene fresco con su guitarra y no es predecible, como ocurre con muchos otros guitarristas que si tocan una versión buscan recrear nota por nota a su autor. Con Bell no ocurre eso, Bell antepone su estilo siempre y por eso cada canción suena nueva, emocionante y honesta, algo que llega al equilibrio con la crudeza vocal del músico. Esta intensidad y profundidad tal vez la haya conseguido Lurrie Bell durante sus constantes luchas contra las drogas o contra las tragedias que han devastado a su familia. Willie Dixon dijo ‘Yo soy el blues’, frase que actualmente se le puede acuñar a Lurrie Bell, un músico original y real, con una música que viene del alma y del corazón.

Kenny Neal y su familia llevan el blues en la sangre, heredado de su padre el legendario músico de Luisiana, Raful Neal. “Bloodline”, nuevo disco de Kenny Neal, es una celebración a todo ese legado en el que participan ocho integrantes del clan Neal, convirtiendo este álbum en toda una cuestión familiar. “Bloodline” es una producción de blues, con todo el significado de la palabra. Blues en su estructura, blues en sus letras, blues en su sonido pero con mucha frescura. Hay muchos vientos, órganos Hammond, muchos coros y, obviamente, solos de guitarra y armónica que endulzan cada una de las canciones del disco. En cada una de las interpretaciones de Kenny Neal es posible sentir el ambiente del blues de Luisiana, los pantanos, los bares, las parejas bailando. “Bloodline” es un disco que no se queda en la mitad del camino como muchas otras grabaciones de blues, por el contrario, Kenny Neal se asegura de que sigamos la senda correcta.

El legendario bluesman CeDell Davis regresa con el mejor álbum de su carrera, “Even The Devil Gets The Blues”. Con 90 años encima, Davis nos ofrece muchas historias a través de composiciones originales y algunos temas clásicos que fueron grabados en Seattle en compañía de Mike McCready, guitarrista de Pearl jam; Scott McCaughey, guitarrista de REM; Barret Martin, baterista de Screaming Trees, el saxofonista Skerik y otros importantes músicos de jazz y de blues. “Even The Devil Gets The Blues” puede ser considerado como el cierre de un ciclo vital, la culminación de una carrera que comenzó en 1930, en el Delta de Mississippi y concluye en Seattle, cuna también de una clase trabajadora que encontró su vioz en la década de 1990 con la explosion del grunge, aunque la ciudad cuenta con una importante escena de jazz y de blues establecida desde los años 20. Entre las canciones originales y las versiones, CeDell Davis narra la historia de la primera guitarra que compró o la de Crap House Bea, la mujer por la que supuestamente fue envenado Robert Johnson y que estuvo en la primera presentación de Davis. Las canciones y las historias son la base para un documental llamado también “Even The Devil Gets The Blues”, que es una lección de vida de un maestro del blues que vio y vivió todo a partir de la música y se erige como el último, o por lo menos de los últimos legendarios que permanecen en pie.

Seasick Steve, músico estadounidense radicado en Inglaterra, llega con su octavo disco “Keepin’ The Horse Between Me And The Ground”. Hace una década el nombre de Seasick Steve comenzó a meterse en el radar de la escena blues inglesa, luego de su aparición en el especial de fin de año de la serie “Later… With Jools Holland” en la BBC. Esta nueva producción es una celebración a estar vivo, tal y como lo dice Seasick Steve, está pasando por el mejor momento de su vida y ha sido un excelente recorrido, por lo que decidió tomar esa fascinación por viajar y plasmarla en canciones a su manera, con esa mezcla de boogie, blues, rock y folk, con letras propias y versiones que se transforman en reflexiones de un músico que ya supera los 70 años de edad. “Keepin’ The Horse Between Me And The Ground” son 20 canciones agrupadas en dos discos, con matices muy sutiles que Seasick Steve transmite con su guitarra y su voz, mostrándose como uno de los últimos eslabones a una tradición que está desapareciendo y que merece ser atesorada.

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