Los mejores discos de 2018 (1)

Con cada año nuevo que llega, es tradición compartir con ustedes el listado de los que a mi juicio fueron los mejores discos del año que se terminó. Como siempre, fue muy difícil hacer la selección pues llegó material de gran calidad y buena parte se alcanzó a reseñar y a emitir en el programa de radio. Se quedan algunos por fuera pues 2018 fue un año muy movido, con presencia intermitente en el blog y en las ondas pero, bueno, con lo que tengo a mano les dejo mi selección de los 25 mejores discos del año pasado, aclarando que no están en ningún orden.

John Mayall, leyenda del blues británico, se ha caracterizado por tener en sus bandas a excelsos guitarristas como John Mayall, Peter Green o Mick Taylor. Sin embargo el año pasado, problemas climáticos lo obligaron a trabajar en un nuevo formato, el trío, cuyo resultado lo escuchamos en este nuevo trabajo en vivo “Three For The Road”. La historia es sencilla, Mayall y su banda tenían programada una gira de conciertos en Alemania pero debido a severas condiciones climatológicas que obligaron a cancelar muchos vuelos, el guitarrista Rocky Athas no pudo viajar. Ante esta situación Mayall, siempre con la genialidad a flor de piel, decidió probar un nuevo formato con el baterista Jay Davenport y el bajista Greg Rzab. Dos conciertos en Dresden y Suttgart conforman “Three For The Road”, que está integrado por canciones propias de Mayall y de su amplísimo catálogo de autores favoritos. Mayall ofrece una nueva sonoridad, muy cercana al jazz, permitiendo al oyente apreciar sus habilidades con los teclados, algo que poco se puede escuchar cuando está con su formación completa. Un experimento interesante con un excelente resultado si se tiene en cuenta que todo el año anterior, Mayall solo giró con su trío aunque ya ha anunciado que tiene una lista de varios guitarristas que lo acompañarán en su próximo trabajo en estudio.

El blues estaba en sus cuentas pero no lo había notado. Eso asegura Leo Parra Castillo, guitarrista colombiano, que acaba de grabar en Argentina su álbum debut “Big Road”, producido por Julio Fabiani, guitarrista de la banda Támesis. Este gran camino de Leo por el blues comenzó cu ando hacía parte de la agrupación bogotana Smoking Underdog, allí empezó a aprender de blues y otros géneros musicales. Cuando el grupo se acabó, Parra continuó con sus estudios de guitarra clásica pero el “daño” ya estaba hecho: la espina del blues quedó clavada y pronto comenzó a hacerse sentir.
“Me fui para Argentina porque me estaba metiendo en serio en el blues. Investigué acerca de la Escuela de Blues de Buenos Aires y en 2014 me fui para allá. Estuve todo ese año, conocí mucha gente de la escena, fui a jams, conciertos y todo ese ambiente fue muy estimulante para lo siguió”, destaca Leo Parra.
El año 2015 vino el punto de quiebre para Leo. Blues en movimiento, colectivo que promueve el blues en Argentina, organizó un concurso entre músicos de blues de Buenos Aires y el premio para los ganadores era su participación en el Buenos Aires Blues Festival. Leo pasó sus grabaciones y fue seleccionado para la final junto con otro solista y dos bandas… y ganó.
Después de estar en el festival de blues de Buenos Aires, Leo Parra fue invitado al Open Folk Festival, desarrollado por otro movimiento dedicado a exaltar la labor de los músicos acústicos en la capital argentina. Allí estaba Julio Fabiani, quien se le acercó deseoso de producirle un disco. “Fue un proceso lento de preproducción, Julio me pidió que grabara algunos temas de mi repertorio y empezó la selección, hay blues tradicional pero exploramos con el soul y con ritmos africanos. Así me ayudó a descubrir las canciones con las  que me sentía más cómodo”, afirma Parra.

Todo empezó gracias a John Lee Hooker, quien llamó a Ben Harper y a Charlie Musselwhite para participar en su disco “Best Of Friends”, allí se sentaron las bases de una amistad musical entre el guitarrista y el intérprete de armónica que vio sus frutos en 2013 con la aparición del disco “Get Up!” en 2013, que les valió un premio Grammy. Harper y Musselwhite regeresan este año con “No Mercy In This Land”, producción que viene en la misma línea de su antecesor, con Harper escribiendo la mayoría de las canciones y Musselwhite poniendo toda la vitalidad sonora de su armónica con una mezcla del Delta y de Chicago. “No Mercy In This Land” tiene momentos crudos, momentos muy emotivos, canciones que invitan a bailar pero todas siempre con un mensaje vital de fondo, pues se combinana las historias personales de los dos músicos, llenas de lucha y supervivencia. “Charlie está parado en un punto donde coinciden el pasado, el presente y el futuro del blues, es una leyenda viviente de la armónica con la capacidad de transformar las notas en emociones que se sienten familiares pero nuevas a la vez”, expresa Ben Harper acerca de Charlie Musswelwhite, quien a su vez dice que “trabajar con Ben me hace sentir lo mismo que experimenté cuando grabé con las leyendas del blues de Chicago. Creo que Ben está reinventando el blues en buena forma, suena moderno pero mantiene el sentimiento vivo”. “No Mercy In This Land” es un trabajo muy completo pero no tan fuerte como “Get Up!”, sin embargo es más diverso, directo e instintivo por lo que vale la pena escucharlo y pensar en futuros trabajos de esta pareja.

Hace 50 años el intérprete de armónica Carey Bell grabó su disco debut para Delmark Records. Sus cuatro hijos siguieron su camino en el blues y de ellos Lurrie ha sido el más destacado. Ahorta la dinastía Bell se une para rendir un homenaje a su padre en “Tribute To Carey Bell”: Lurrie en la voz y la guitarra, Steve en la armónica, Tyson en el bajo y James en la batería. Los acompañan figuras de la talla de Charlie Musselwhite, Billy Branch, Eddie Taylort Jr. y el pianista Sumito Ariyoshi. Solo blues clásico, no hay nada más que esperar en esta producción, con 12 canciones, de las cuales tres son originales y se ajustan muy bien al estilo de Carey Bell, mientras que las demás se convirtieron casi que en temas fijos en los conciertos de Carey Bell que fueron intepretadas por contemporáneos suyos como Muddy Waters, Little Walter, Big Walter Horton y Junior Wells. El blues tradicional se mantiene vivo gracias a artistas como Lurrie Bell, finalmente lo ha heredado de un hombre que sabía muy bien lo que era sentir y vivir el blues.

La música es un espacio muy complejo, con infinidad de cruces de caminos.  El blues no es la excepción y un ejemplo es Muddy Gurdy, trío francés conocido antes como Hypnotic Wheels. Tomando como base el hurdy-gurdy, instrumento interpretado con una palanca que va moviendo unas ruedas que pulsan una sección de cuerdas dentro de una caja, produciendo sonidos que se mezclan entre violín y órgano. Hypnotic Wheels grabó un disco de música folclórica con algunos toques de blues y fue eso, precisamente, lo que motivó a Tia Gouttebel, Marc Glomeau y Gilles Chabenat a viajar al Mississippi para tener una experiencia de primera mano con el blues. “Muddy Gurdy” es el producto de grabaciones de campo realizadas en Como, las plantaciones Dockery, el Club Ebony y el museo de la autopista 61, en las que el trío francés fue acompañado por Shardé Thomas, Cedric Burnside, Cameron Kimbrough y Pat Thomas, descendientes directos del Hill Country Blues. El disco incluye temas compuestos por Thomas, Burnside y Kimbrough más versiones de canciones escritas por leyendas como R.L. Burnside, Junior Kimbrough y Otha Turner, entre otros. Las dos formas artísticas se combinan para permitir sentir el placer de la música verdaderamente rural, que siempre natural como la tradición de donde vienen cada una.

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