En los terrenos de Watermelon Slim

“Bienvenido a mi territorio” fue el saludo de Watermelon Slim una vez supo que la conexión telefónica se hacía desde Colombia. Lo dijo en español, no perfecto, pero lo dijo, con esa voz mascullada y gruesa que lo caracteriza y que en ocasiones hace difícil que se comprenda lo que está diciendo. Iba camino a su “casita” luego de una serie de conciertos en Chicago.
Bill Homans es el verdadero nombre de este músico nacido en Boston pero criado en Carolina del Norte, un estado en el que la segregación racial era la constante durante su infancia. De todas formas estuvo expuesto a los sonidos del blues y del góspel, cantando en algunos coros y agrupaciones infantiles y juveniles.
“Ya tocaba armónica pero después de la guerra de Vietnam, donde estuve en 1969 y 1970, aprendí a tocar guitarra. Llegué en 1971 y en 1973 grabé un disco llamado ‘Merry Airbrakes’”, recordó Watermelon Slim. Este álbum tuvo una característica: su temática era en contra de la guerra.
Pasaron 27 años para que Watermelon Slim volviera a dedicarse a la música. En ese tiempo estudió periodismo e historia, obteniendo títulos de pregrado y de maestría en ambos campos, pero nunca trabajó en eso. Su oficio fue muy alejado a lo que podrían ser las escuelas o los periódicos. Watermelon Slim decidió cultivar sandías, de ahí su apodo, y a manejar tractomulas y en sus largos recorridos, dice que hacía 200 mil kilómetros al año, cantaba blues en la cabina.
“Como músico he tenido la oportunidad de utilizar las habilidades aprendidas en la universidad. Soy investigador y así compongo mis canciones”, dice el guitarrista. A esto hay que sumarle las experiencias de su vida, pues él vive lo que canta. No en vano uno de sus discos más recientes habla de lo que fue para él ser camionero.
En los años 90 Watermelon Slim fundó la banda Fried Okra Jones, con la cual desarrolló su estilo apasionado para cantar, su interpretación de la armónica y su impresionante estilo para interpretar la guitarra National de acero. Sus canciones tienen sutiles e inteligentes giros que pertenecen a toda una tradición en el blues.
“Hay tres temas sobre los que suelo cantar: trabajo, experiencias frustradas y la conciencia de la muerte. Yo tengo las manos y la cara de un camionero pero yo soy las manos y la cara de ese camionero, así que voy a morir como uno de ellos”, dijo en una entrevista antes de encontrarse frente a frente con la muerte y decidir dejar a un lado las tractomulas para dedicarse por completo a la música.
Grabó entonces como solista “Big Shoes To Fill” en 2003 y luego “Up Close & Personal” en 2004. Posteriormente formó The Workers, banda con la que comenzó a llamar la atención en el mundo del blues gracias a discos como “Watermelon Slim & The Workers” (2006), “The Wheel Man” (2007) y “No Paid Holidays” (2008), época en la que comenzaron a llegar los reconocimientos como el galardón a Álbum de blues del año en la sexta entrega de los Premios de música independiente en 2007, ser escogido durante dos años consecutivos (2006 y 2007) como Mejor álbum de blues del año en la revista Mojo; y obtener en 2008 los premios a Banda del año y Álbum del año en los Blues Music Awards.
Luego de explorar con el blues, Watermelon Slim decidió volver al terreno de los camiones, no para manejarlos sino para grabar un disco dedicado a ellos, con canciones de carretera y un sonido country: “Escape From The Chicken Coop” se llamó ese disco y llegó en 2009. Al año siguiente presentó “Ringers”, en el que deja algunos elementos country de su producción anterior y lo mezcla con su marca personal de blues. El año anterior, Watermelon Slim grabó al lado de James “Superchikan” Johnson el álbum “Okiessippi Blues”.
“Estoy considerando la grabación de un nuevo disco”, afirma Watermelon Slim para luego indicar que sus discos no se venden bien y que no tiene los medios para financiarlo. “Pero tengo que mantenerme de alguna forma, por eso voy por todo el mundo dando conciertos”, recalca y dice que si se presenta la oportunidad de un nuevo álbum le gustaría que fuera en vivo pero solo de material acústico, diferente al DVD que publicó en 2010 con The Workers desde el club Ground Zero.
Para Watermelon Slim el blues habla de experiencias frustradas y según su parecer, él frustró a muchas personas. Todas esperaban que un tipo con un coeficiente intelectual de 142 fuera una persona de éxito y aunque lo ha logrado, lo que imaginaban era un alto ejecutivo y no lo que él es ahora. De todas maneras ese fue el camino que él escogió y ese es su territorio, el territorio del blues.
*Watermelon Slim se presenta el 17 de mayo en Trilogía Bar de Medellín, junto a la banda antioqueña The Big Bones.

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