El country-blues asesino de Carlos Reyes

Carlos Reyes fue conocido por ser bajista de la banda de metal Agony y después por ser miembro de The Black Cat Bone. Desde hace un par de años viene trabajando ya en su propio proyecto musical, con una mezcla de blues, country y algo de punk.

Aprovechamos para hablar con él, acerca de su trabajo y de su opinión acerca del  blues en nuestra ciudad.

¿Cuál es su visión del blues en Bogotá?

Sigue siendo una escena creciente, lentamente, pero que cada vez tiene más sentido de pertenencia. Es lo que yo rescato. Le confieso que yo esperaría más gente, con los años que llevo metido en esto, para un evento como el de hoy esperaría más gente. Aún así siento que, a pesar de que no sea tan masivo, el público que hay cada vez lo siente más propio.

Hace 10 ó 12 años hubo una primera oleada de blues en Bogotá, con bandas “legendarias” como Vértigo, Candelaria, Blue Derek. ¿Cree que esta generación puede mantenerse? ¿Hay espacios y público suficientes?

Yo creo que está en un punto muy sensible donde fácilmente puede ocurrir lo que pasó hace doce años, y es que dentro de doce años se hable de que en este momento estuvo apunto de ocurrir y no ocurrió. Yo creo que lo que tenemos que hacer es aprender de la historia y ver las diferencias entre los dos momentos. Primero que todo, las comunicaciones están a toda. Hace doce años también era muy novedoso, pero ahora no lo es tanto y es más exigente y el público también está acostumbrado a que las cosas duran menos, es decir, antes una noticia duraba más tiempo, ahora no. Entonces, independientemente de que sea o no noticia, dependerá del compromiso que tenga la gente para que siga vigente porque, remontándonos a lo de hace doce años, con uno o dos eventos que se hicieran de mediana relevancia con respecto a los eventos de la ciudad, era noticia. Ahora en el blues ocurren cosas que no son noticia, pero ocurren muchas más de las que ocurrían hace doce años. Ahí es donde yo veo, la historia nos lo dirá, un compromiso mayor de la gente en este momento que el que veía en esa época. En esa época, lo veo yo, era una novedad que sorprendía a mucha gente y ahora veo que, no es que haya menos gente de la que había sino que ya empezó a ser parte de nuestra cotidianidad. Ahora nuestro compromiso es pasarlo a la siguiente etapa.

¿Se están preparando mejor los músicos para tocar el blues en este momento?

Definitivamente sí. Yo doy clases y me doy cuenta de que mis alumnos, de 15 ó 16 años, están muy por encima de lo que había en esa época, comparado con la edad. Yo creo que los músicos llegan mejor preparados porque tienen acceso a muchas cosas, a nivel de comunicación, porque la realidad nacional sigue siendo prácticamente la misma: la dificultad económica de comprar un buen instrumento sigue siendo la misma que en ese momento, pero yo creo que hay más conciencia ahora.

Usted arrancó en Agony, legendaria banda de metal en Colombia, y se fue con ellos a Estados Unidos, donde tuvo un contacto más directo con el blues. ¿Cómo le ha servido esa experiencia ahora con su banda?

Cuando fui a Estados Unidos tuve la oportunidad de estar en Los Ángeles con Agony, pero ahí no tuve mucho contacto con el blues, estuve poco tiempo relativamente, pero luego viví en Nashville, donde tuve mucho contacto con la escena local, donde es una tradición, donde no se depende de nada, hay festivales en todos los pueblos, como podría ser la carranga o el vallenato acá en Colombia. De manera que allá esta música está viva, la tierra respira esta música y hay mucha gente haciéndola, esencialmente mayor. Me llamó mucho la atención que los lugares donde se escuchaba esta música, no eran frecuentados por gente joven. Tuve la oportunidad de compartir con músicos locales, de ir a sus encuentro musicales, a los bares donde tocaban, a los jams en Memphis y en Nashville, y para mi fue muy enriquecedor porque fue una forma de apropiarme de esta música, que realmente es, como lo dice el eslogan de Blues D.C., música del alma, y de pronto el tener contacto con la gente y la tierra propia de donde viene la música me acercó mucho más.

¿Eso fue lo que lo hizo pasar del metal al blues o aquí en Bogotá ya sentía algo especial por esta música?

Eso fue lo que me redondeó el sentimiento hacia el blues porque si bien yo tocaba en Agony y públicamente era visible por eso, simultáneamente yo tenía un bar de blues en Bogotá antes de viajar a Estados Unidos, mientras era bajista de Agony. Siempre me gustó el blues, digamos que siempre lo sentí muy cercano y me gustaba, tal vez por lo mismo que la escena era creciente, no sabía con quién tocarlo. Tocaba metal con Agony pero tenía un bar de blues, tocaba en tributo a Led Zepellin, conocí a esas bandas como Candelaria, Blue Derek, Son of Hooker, Vértigo, Isidore Duchase, como todos los actores de esa época y el haberlo vivido en Estados Unidos me dio mucha más seguridad para que al regresar a Colombia lo enfocara como una propuesta propia.

Su banda tiene mucho blues, mucho country, mucho de Johnny Cash. ¿Cómo se pude definir el sonido de Carlos Reyes y la Killer Band?

El actual sonido que manejo, después de la experiencia de haber tocado en Agony y en The Black Cat Bone, de haber vivido en Estados Unidos y de mi proceso como solista por así decirlo, porque he tocado muchísimo solo, eso me ha acercado más a la guitarra acústica, y luego ya tocar nuevamente con banda, pues es una destilación de todas las influencias que tengo, hay mucho punk, me gusta mucho el punk entendido desde la perspectiva de los 70, de los New York Dolls, el sonido neoyorquino de finales de los 60, como The Velvet Underground, eso afecta mi sonido, de modo que mi forma de hacer country no es muy pura, sino que es más urbana. No es un country rural sino urbano, que se deja untar de las distorsiones del punk. El haber tocado metal también influye en mi forma de tocar y el sonido es una mezcla de todas estas.

Volviendo al blues bogotano y tomando como referencia a Argentina, las letras de las bandas de allá hablan mucho de la actividad porteña, ¿qué podría caracterizar al blues de la capital?

Yo creo que eso está en un proceso de construcción. Primero que todo, el tema del idioma. En mi experiencia personal, hasta hace poco hacía mis temas en inglés por tener una influencia anglo muy directa y por sentir más comodidad estética manejando las frases en inglés, pero de un tiempo para acá me vine invitando a probarlo en español. Realmente por la estética que manejo y la música que me ha influenciado, no he oído mucha música de ésta en español, y ha sido algo bien interesante porque lo que yo admiro de los músicos que más me han influenciado, como Bob Dylan o Johnny Cash, es su capacidad narrativa, y para poder hacerla válida en mi entorno necesito hacerla en español para que la gente realmente sienta identificación y eso me ha acercado a cantar las vivencias, son vivencias de luchas comunes que, yo creo, toda escena ha vivido ese punto común de salir adelante con una banda, con una propuesta musical, la lucha por conseguir los sueños en medio de un lugar bien inhóspito, como puede ser esta ciudad o cualquier ciudad del mundo, para propuestas que no responden a los estándares comerciales y todo esto. Nuestra historia la estamos escribiendo hasta ahora, con respecto a esto, con respecto a esa apropiación que usted dice y que puede ser comparable a la porteña. Yo creo que estamos haciendo el curso, estamos más atrasados al respecto pero estamos más comprometidos, ya hay gente que dice que necesitamos eso para que se afiance más el sonido, tener canciones propias.

¿Cómo está a nivel nacional Carlos Reyes y la Killer Band?

Estoy muy contento porque este año hemos viajado mucho y la respuesta ha sido increíble. Uno no es muy conciente de su propio sonido cuando está en su ciudad, pero al salir me han dicho “extrañaba el sonido de Bogotá”, sin que antes me hubieran oído. En Medellín o en Armenia me lo han dicho, el sonido de Bogotá, y claro, para mí es mi sonido pero para otras personas, que han tenido la oportunidad de estudiar en Bogotá o han venido de paso y se han acercado a los espacios donde se hace esta música, cuando uno va a sus ciudades lo identifican como el sonido de Bogotá. Es muy grato eso. Nos ha ido bien, yo estoy muy agradecido con toda la gente, particularmente de Piedecuesta, Cúcuta, Armenia, Líbano y Boyacá.

¿Cuándo tenemos disco?

Finalizado para diciembre, prensado no lo sabemos pero ya entramos a preproducción en el estudio y estamos ansiosos, como mucha gente, por ver nacer nuestro primer hijo.

Bogotá, 17 de octubre de 2009.

One thought on “El country-blues asesino de Carlos Reyes

  1. Carlos y la Killer Band realizaron una excelente presentación el pasado sábado 12 de Diciembre en la Libélula Dorada.

    Alguien me pudiera dar informaciones sobre el nuevo guitarrista de Killer Band? Me parece que tiene mucho futuro.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s