La Mississippi: 20 años vendiendo sinceridad

Esta entrevista está dividida en dos partes. La primera ocurre en el año 2003, en Bogotá, cuando La Mississippi visita la capital colombiana para participar en Rock al Parque. Después de su show en La Mediatorta, hablé con Ricardo Tapia, cantante de la banda, acerca de la trayectoria de la agrupación. En ese momento La Mississippi era una quinceañera.

 Ricardo, ¿cómo llegan ustedes al blues?

 Bueno, todos somos gente criada en ese género, yo escuchó blues desde muy muchacho, y bueno, escuchaba discos de blues, de Lightning Hopkins y esos artistas, cuando se conseguían discos de pasta, y pues soy medio cultor del blues clásico, me gusta tocarlo con guitarra acústica, con armónica, pero como para los amigos, digamos, nos reunimos amigos músicos, como Botafogo, y tocamos clásicos del blues, pero nos fuimos criando en esa música y la idea también fue proyectarnos, llevarlo hacia todos los lugares que nos gustan.

 ¿Cuándo sienten esa necesidad de cantar en español?

 Bueno, en realidad son dos proyectos diferentes. Cuando empezamos La Mississippi Blues Band, con música muy clásica, eso era para un público muy pequeño y la idea fue sacar el material que ya teníamos hecho, canciones nuestras, y empezar a componer para la banda y bueno, fue otro proyecto ya, ahí cambia todo, cuando uno ya empieza a cantar algo y a decir algo para su gente, es totalmente diferente.

 El segundo álbum, “Bagayo”, es el máximo éxito de la banda. ¿Qué nos puedes decir acerca de ese trabajo, de “Blues del equipaje”, “Mala transa” y todos esos temas que tiene?

 Hay discos que son mágicos, son como ciertos nacimientos de hijos que son mágicos. “Bagayo” fue un disco increíble, que nos dio mucha felicidad, nos dio mucha energía, fue doble disco de oro en tan solo cuatro meses y fue una cosa que nos situó dentro del gran público en Argentina, así que le debemos mucho y seguimos tocando material de ese disco todavía.

 ¿Qué es el Café Madrid para La Mississippi, aparte de ser una de sus canciones más reconocidas?

 El Café Madrid es un lugar al que yo iba cuando trabajaba de cadete, llevando papeles de oficinas, y bueno, habla de lo lindo que es reunirse en un lugar, un culto a la amistad que a veces, no sé si se pierde, pero las cosas de la vida moderna hacen que uno no tenga tiempo para estar con sus amigos y tomarse un trago y hablar y filosofar, bueno, es un poco eso.

 “Fauna de bar”, que es el bonus track de “Bit hippie”, ¿es una remembranza  de esos años?

 Claro, es un poco eso, es una visión un poco más nocturna de los bares que hay en Buenos Aires, que tienen mucha actividad y que están muy a full todo el tiempo.

 ¿Cómo es la relación de ustedes con las otras bandas de blues que hay en Argentina, por ejemplo con Memphis, con Botafogo, con Pappo?

 Es muy buena, hemos hecho muchos recitales conjuntos. Memphis, Pappo, La Mississippi es una triada que hacemos recitales para 10 mil, 12 mil personas y muchas veces tocamos las tres bandas juntas al final, en el mismo escenario, cantando las tres bandas, uno tras del otro, empezamos con “El tren de la hora 16” de Pappo, seguimos con “Café Madrid” y terminamos con “La bifurcada” (de Memphis) y hacemos temas de las tres bandas y nos divertimos mucho.

 ¿Cómo son las giras interbarriales?

 Son giras que apuntan a ayudar a las bandas totalmente desconocidas de los barrios. Invitamos a bandas que no tienen discos, que tocan en las esquinas, escuchamos los demos y tratamos de seleccionar una banda que suena bien y llevarla a los teatros y que sea representante de su barrio. Nos gusta mucho porque se descubren cosas lindas, se arma una linda movida entre las familias de los chicos que convocan muchísimo, a veces los eventos barriales también son ayudados por las agrupaciones barriales y son muy lindos.

 ¿Qué viene ahora? ¿Cómo es el nuevo álbum de La Mississippi?

 “Sietevidas” es un álbum importante para nosotros, tiene muchas canciones con temáticas muy abiertas, un sonido muy rock, con muchas variantes, pero yo creo que es un disco muy asentado nuestro, es la música que nos gusta hacer. Lo vas a escuchar y te va a gustar porque es un disco muy amplio, en las letras especialmente, tocamos temas diferentes.

 Bogotá, Colombia, octubre de 2003

 La segunda parte sucede en diciembre de 2008, cinco años después, en Buenos Aires. Allí me encuentro con Juan Carlos Tordó, el baterista, quien me recibe en su casa para actualizarme sobre lo que ha pasado en ese lustro.

 ¿Cómo ha transcurrido la vida de la banda después de “Sietevidas”? ¿Qué ha pasado?

 Después de “Sietevidas” terminó nuestra relación con Quatro K Records, en buen modo. Digamos que la empresa de Mario Pergolini decidió sacar el sello discográfico y bueno, nos quedamos con nuestros discos, nuestros másters, cosa que no todos los productores hacen, y sucedió que eso fue un impulso muy grande para iniciar nuestra carrera como productores. Ya habíamos hecho “Palacio de pulgas” antes de entrar con Mario y luego con él hicimos “Yo estuve ahí”, “Bit Hippie” y “Sietevidas”. Quedamos nosotros dueños de cuatro másters y uno próximo a realizarse, de ahí sacamos “Buenos Aires Blues”, “Amor y Paz”, de modo independiente, a través de Epsa, y ahora estamos por sacar “Versiones 20 años más”, un disco que sale en marzo o abril de 2009, y tiene 16 temas, 17 invitados entre los que están Ricardo Mollo de Divididos, Piti Álvarez de Intoxicados, La Marcha Rolando, está Botafogo, algunas de las Blacanblus. Yo le decía a la compañía que es un disco impresentable porque es difícil volver a reunir a toda esta gente y que toquen de la misma forma lo que de tocó en ese disco, porque hay mucho de improvisación, mucho de festejo, porque para celebrar los 20 años de La Mississippi decidimos hacer un disco testimonial, con versiones de nuestros propios temas y salió este disco que está bastante vivo y tiene ahí la realidad del toque en vivo y la gente y las participaciones.

Por otro lado, terminamos contrato con Epsa y vamos a firmar con Universal Music como productores, entonces estamos en esa transición y así continuar con la tarea.

En este momento sufrimos un cambio en la formación, se fue Eduardo Introcazzo que es uno de los pilares de la banda, uno de los principales, estaba desde el principio, pero volvió Luis Robinson, que es otro miembro original, que estuvo desde el principio y que grabó el primer disco “Mbugi”, así que nuestra performance se vio llevada un poquito más para el lado del rock. Pero bienvenido, porque es más descontracturada, menos arreglada como cuando tocamos con los caños y los dos saxos marcan sus arreglos, en cambio así con un solista de armónica, un solista de saxo y un solista guitarrista tenemos otras opciones dentro de la canción, otra performance que nos da más libertad.

 Cuéntanos un poco sobre los dos últimos discos. ¿Qué contenido tienen? ¿Cómo ha cambiado el sonido?

 Después de “Sietevidas”, cuando quedamos independientes, se me ocurrió, bueno, yo soy el productor y siempre estoy detrás de todas las ideas y cómo realizarlas, aparte de ser el baterista, que nosotros teníamos un demo que habíamos grabado en 1992 con el cual conseguimos un contrato, eran 6 temas que habíamos grabado con Luisito Robinson, en algunos casos con Juan Hermida, era un demo y bueno, eso se me ocurrió agregarle 2 temas más con el baterista que estuvo en La Mississippi que fue una leyenda, “El Polaco”, el que estaba antes que yo, que murió, y me interesaba que estuviera él en la discografía de La Mississippi. Entonces ese disco que fue un poco puente entre que terminamos contrato con Mario y volvemos a tomar la carrera como productores, ese disco con el que habíamos encontrado un contrato tan rápido, era un disco que la gente o el coleccionista o el seguidor de la banda debía tener porque eran versiones muy especiales y algunas inéditas, hasta un tema compuesto por La Mississippi y cantado en inglés que rápidamente lo tomaron para un programa de televisión. Este disco se llamó “Buenos Aires Blues” y con ese disco hicimos una gira en España.

Luego vino “Amor y paz”, que tiene 14 temas originales, muy buenas composiciones, un lindo tema parecido a un disco que hicimos que se llama “Cara y ceca”. Luego de ese viene “Versiones 20 años más”, que va a ser 2009, porque todos los últimos 3 ó 4 discos los venimos sacando a fin de año como para que la gente lo pueda tener en la fiesta, pero lo que no nos damos cuenta es de que en menos de un mes tenemos un disco viejo, entonces en el 2009, todo lo que es 2008 es viejo, porque es del año pasado, por eso decidimos sacarlo en marzo y así tenemos todo un año para disfrutar de un nuevo disco.

Estamos también rearmándonos musicalmente con esta nueva performance, reviviendo temas que no tocábamos hace un montón, volviéndolos a poner en el repertorio, calculá que tenemos como 120 temas en el repertorio y se usan 20 por concierto y normalmente hay algunos que son los que más se tocan o que la gente más conoce. Entonces estamos en ese momento de remover repertorio y en cuanto firmemos contrato con Universal nos pondremos a trabajar en un nuevo disco inédito ya que la realidad en este país nos deja como punteros en el estilo: Memphis se separaron, Pappo ya no está más, desgraciadamente. Estamos con Botafogo haciendo algo en este rubro, algunos que vienen, también está Blues Motel que hace tiempo que viene luchando, y algunas cuantas bandas del estilo que estamos ahí pero que no somos muchas… así que esa es la realidad.

 Entonces, ¿cómo está el blues actualmente? Memphis se separó, Pappo murió…

 Las bandas originales como Manal o Los Gatos ya no se juntan, algunos no están probablemente o viven en otros lugares. En realidad no hay muchos exponentes y como el blues es un estilo bastante elitista, porque si bien es bastante internacional, y dicho por B.B. King, no por mi, cada lugar tiene su propio blues. El blues es un estilo sencillo para poder componer y dejar un sentimiento ahí arriba y que suene bien o mal, según la gente quiera. Tenés una nueva canción, una nueva letra y un nuevo blues. Puede ser que sea así. Pero también, ojo que es un estilo fácil de tocar mal. A veces las cosas tan sencillas son las más difíciles. Entonces respetando todos esos códigos, la idea es seguir fabricando lo que nos gusta, como decimos nosotros, por la colectora, porque los otros caminos están muy atiborrados, muy tendenciosos, muy pedigüeños y muy lejanos de lo artístico.

Estos 20 años fueron de mucha trayectoria artística y es lo que nos ha reconocido la gente y nos respetan por ese lado, nosotros no somos el boom, ni somos fashion, no somos moda, somos un grupo de gente que nos gusta tocar y seguiremos haciendo música hasta el último día de nuestra vida y tenemos la suerte de que hay gente a la que le gusta lo que hacemos y nos siguen comprando los discos y las entradas, que es lo que nos permite volver a hacer un nuevo disco y una nueva canción… pero con eso nos alcanza. En definitiva esa es la rutina del músico y seguir haciéndolo por más de 20 años es un privilegio, más como están todos estos países nuestros, que los enrolamos dentro del rubro “bananeros”, donde sobrevivir de la música se transforma en un misterio. Entonces para nosotros es un privilegio tener esta posibilidad de andar por estos caminos tan frágiles.

 ¿El hecho de mantenerse en el nivel artístico hace que no hagan, en su música, concesiones comerciales?

 El blues no tiene estribillo. Ese es el concepto. El blues no vende ningún estribillo. El blues vende sinceridad, espontaneidad, buenos sentimientos, buena leche, entrega. Eso no lo transmite un estribillo pegadizo, son conceptos distintos. El que quiere un estribillo pegadizo, compra una canción con un estribillo pegadizo y al que le gusta el jazz escucha a Miles Davis, a Bill Evans, a Thelonious Monk, como en mi caso que me gustan los pianistas de jazz, pero también me gusta Stevie Wonder, me gusta una música más armada armónica y melódicamente, soy de otra generación, pero eso es mi gusto. No me llama la atención la música nueva ni la música que no tiene contenido ni armónico ni melódico en cualquier estilo, porque yo me eduqué con eso, crecí escuchando a los músicos buenos y de los que sabían o eran intuitivos, muy intuitivos como Spinetta, el “Negro” Salinas o Santaolalla, que son autodidactas pero son tipos con talento.

 ¿Esa sinceridad y ese sentimiento es lo que ha permitido que La Mississippi lleve 20 años tocando?

 Básicamente. Si no hubiera sido así, hubieran primado los intereses que te quieren comprar y te quieren imponer y que quieren que hagas. La única bandera que tenemos nosotros es la de la música, no participamos en actos políticos ni tendenciosos. Sí en lo que refiere a la cultura, pero no a la cultura tendenciosa. Si a un acto político lo denominan cultura, no vamos. No hacemos campañas contra nadie en un escenario, ni a favor ni en contra. Solo tocamos y hacemos música, sencillamente para eso, para disfrutar tocando una canción y que el que la escuche disfrute a la par tuya y nada más, y mientras él se toma una cerveza y vos cerrás los ojos y tocás y nada más. No hay nada más que eso, es así de sencillo y así de mágico. El que lo aprecia lo disfruta y el que no, lo ve como un negocio, como algo más superficial. Para nosotros es nuestro modo de vida, nos gusta  tocar y las consecuencias son todas estas.

 Cuando estuvieron en Bogotá, Ricardo Tapia hablaba de un espacio que tenían llamado “Blues en los barrios”. ¿Continúa?

 Esa es una idea que, pensando siempre en cómo caminar por entre las piedras, se nos ocurrió hacer una gira interbarrial. Todo el mundo estaba saliendo, pero nosotros hicimos la gira interbarrial. Empezamos a activar un montón de teatros en los barrios, fuimos a los barrios y en el segundo año empezamos a invitar a las bandas nóveles del lugar a que participaran gratuitamente, no les cobrábamos nada, solo tenían que acarrear sus instrumentos hasta el teatro y llevárselos, ese era el único gasto, pero no les cobrábamos publicidad ni sonido ni por tocar, todo lo contrario a lo que hacen los demás. Eso fue muy bien recibido por la prensa y muy “propagandeado”, porque cayó muy bien no solo en el gesto de la prensa sino en los colegas que comienzan recién a foguearse y quieren subir a un escenario y de pronto les prestás tu gente para que sepan cómo se para un tipo en un escenario y hagan una experiencia real. Porque somos contrarios también a que les cobren a los músicos, son formas políticas pero no ejercemos política con la música sino con los actos, que es más contundente. Estamos en contra de que el bolichero le cobre al músico, entonces es bueno que el bolichero le pague al músico para tener una nueva camada de músicos y que puedan experimentar con sus $200, pagarse sus gastos, poder llegar hasta un lugar, volver, lo que sea o lo que la condición del lugar dé. Pero acá es al revés, acá se le cobra al músico, entonces ¿cuál es el incentivo? Si no tenés plata, no podés ser músico. Al músico hay que incentivarlo. Esto fue un gesto nuestro, no una forma de trabajo, pero caló porque es una necesidad real y nadie se ocupa de eso. Todos se ocupan de sacarle al músico y no de alimentar o de crear nuevos músicos. Eso es un problema político, es un negocio.

 Después de 20 años, ¿cómo resumes la vida de La Mississippi?

 Son 20 años de conocernos y de acomodarnos para seguir estando juntos, en lo que es el formato como personas, porque somos los mismos desde hace 20 años, somos 5 que hemos grabado en todos los discos de los 7 que somos, 6 con Luis Robinson, porque él faltó en algunos discos pero grabó en “Amor y paz”, grabó en “Mbugi” y en otros discos, tocó en algunos conciertos, se corrió pero nunca se fue, se corrió un poco y volvió. Luis es un miembro original.

Son 20 años que hemos compartido en hoteles, en micros, en escenarios, en ensayos. No es fácil, 20 años ni con una mujer duré, pero un grupo de música sí me dura 20 años, entonces hay un compañerismo, una forma de entrelazarnos que hace que nuestras puntas no se toquen. Muchas veces en un trabajo uno se encuentra con esas cosas, con que el otro está en frente y entonces a veces la idea es pasarle por encima, o pasar por un lado o por debajo y acá la idea no es superarlo. Siempre pudimos tener esa cosa de que cuando hubo una traba en el crecimiento, la superamos y ya pasamos muchos cuellos de botella, entonces todo eso nos fortalece… y estamos bien fortalecidos porque no hemos muerto en 20 años, tenemos un tronco inmenso y ya ahora es al revés, cuando quieren a La Mississippi, saben que nos tienen que llamar. Por supuesto nos evitan muchos conciertos como el Pepsi Music porque no somos de la multimedia, nos encantaría poder participar, hemos participado, pero bajo esta conducta de ser independiente hay cosas que uno canjea, nos perderemos dos Pepsi Music, pero nadie triunfó por tocar en un Pepsi Music, nadie triunfó por ser telonero de nadie. La propia carrera es la que habla. Si uno hace 20 años que toca, por algo será, si a la gente le gusta lo que hacés y te compra el disco, podés seguir grabando.  

Buenos Aires, Argentina, 12 de diciembre de 2008.

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