Litto Nebbia y el blues universal

A Litto Nebbia lo encontré de casualidad. No tenía en mente una entrevista con él hasta que recibí una invitación a la presentación del libro de un poeta uruguayo en el Centro Cultural de la Cooperación en Buenos Aires. Una de las personas que hablaría con el escritor, por ser un gran amigo suyo, era Litto, uno de los pilares del rock en Argentina. Curiosamente, días antes había encontrado en internet que su trabajo más reciente era dedicado al blues y no pude hacer otra cosa diferente a abordarlo y hablar con él acerca del tema. Digamos que fue una charla con algo de afán, pues el músico debía ir a finiquitar todo lo necesario para una gira que emprendería al día siguiente por el norte de Argentina. De cualquier forma, fueron 20 minutos de provecho.

 

Litto, ¿en qué consiste este proyecto de “El blues”?

 

El blues no es nada más que una de las tantas aventuras en las que me meto para hacer cosas que voy planificando. Nunca había grabado un álbum dedicado al blues, había tocado algún tema. De cualquier manera, cuando hablamos de blues, hablamos en cuanto a cómo, dentro de mi estilo, veo esa temática, veo ese desarrollo. Digo en el álbum, en el primero, porque son tres volúmenes. El blues está presente a veces en algo del flamenco, está presente a veces en algún tanguito del “Polaco” Goyeneche, en la baguala argentina, eso ha pasado a ser el blues y sus letras también, para cada país, para cada lugar donde salen, tiene que haber un comentario social que hace el tipo en el medio de la ciudad, si bien ya sabemos el origen con los negros, los algodonales y ya sabemos como es la historia.

En estos tres álbumes de blues no hay ningún blues conocido o tradicional. El primer volumen son todas canciones nuevas que he hecho a propósito de esto, el segundo volumen son canciones de otros que nos surgieron para acompañar por el gusto de tocar, porque estoy tocando hace 3 años con esta banda que se llama La Luz, y es una banda muy guitarrera, de solos, improvisaciones, mucho más rock y blues que lo que yo venía haciendo en mis últimos discos que eran un poco más orquestales, más armónicos. Y el tercer volumen, es un DVD que no repite las músicas sino que cuenta anécdotas, es un DVD que filmó mi hija haciendo un historial de lo que fue el “El blues” y cómo lo puede relacionar alguien que no ha tenido nada que ver con él y que nació en Rosario, como yo.

 

¿Esto que nos acabas de explicar hizo que la primera parte se llamara “Blues rosarino, blues mexicano” y la segunda “World blues”?

 

Sí. “Blues rosarino” porque ni siquiera quise ponerle “Blues argentino”. A mí siempre me ha dado risa esos nombres, cuando la gente dice “rock nacional”, digo ¿por qué rock nacional si es rock argentino? Quiero decir con esto que el blues es una cosa que pasó a estar en cualquier lado, hasta en el sentimiento de gente que no sabe que existe el género, es como el tango, como el jazz, hay un espíritu jazzístico sin que estés tocando jazz propiamente dicho, lo mismo pasa con el blues, entonces bueno, lo hice y además me descargué en estos tres discos a hacer muchos solos de guitarra, hacía tiempo que no lo hacía, entonces me compré 3 ó 4 guitarras nuevas, y vas a encontrar muchos solos míos, muy blueseros por cierto, y bueno, terminé este trabajo y ahora me embarqué en un disco que hice para España, en febrero, “Soñando barcos” donde toco con algunos flamencos, y cuando llegué de esa gira grabé un álbum doble que saldrá en 2009, es una especie de historia larga, con instrumentales y muchas narraciones pero todo va enlazado, no quiero llamarlo ópera, es una obra larga que tiene una idea conceptual. Es el ritmo que tengo, que me gusta, con el arte y estoy todo el día dedicado a esto, así que está bien dentro del tiempo que hay.

 

Entonces no siempre has estado amarrado o anclado al rock.

 

Tuve una etapa en que me metí con el tango, pero no me quería hacer el tanguero porque yo no salí de esa generación. Tuve la suerte de producir y de tocar con muchos tangueros que eran más grandes que yo, que en mi adolescencia era imposible pensar que uno pudiera hacerse amigo de ellos porque eras joven, porque tenías el pelo largo, porque venías de otro lado. Entonces imagínate, hice seis discos con Enrique Cadícamo, que cumplía 99 años en ese momento y yo cumplía 50, digo, la primera vez que tengo un amigo que me dobla en edad, él va a cumplir 100 y yo 50… un tipo con una lucidez y un corazón… entonces salíamos a comer y el tipo me contaba un montón de anécdotas, yo nací en el 48 y el tipo me contaba anécdotas del 27, él tipo me hablaba de Don Carlos y Don Carlos era Gardel, todas las anécdotas del tipo no bajaban de eso. Tuve la suerte de grabar con él 6 discos, después 3 discos del “Polaco” Goyeneche, después Virgilio Expósito, Héctor Stampone, cualquier cantidad de estas glorias que conocían mis padres que eran músicos, pero yo no las conocía por una cuestión generacional, era muy pequeño, pero alcanzó un termino medio en mi vida que empecé a producirlos y a veces a tocar esos discos y esto me hizo conocer lo que yo pretendo conocer de la música de todos los lugares, la telaraña del asunto. No pretendo hacer un cóver, ni imitar, ni copiar, detesto eso. A mi lo que me interesa es darme cuenta de cuál es el nervio interno y lo que voy descubriendo es que la música folclórica de todos los países del mundo es bastante parecida porque todas las músicas folclóricas tienen origen en la improvisación, eso que haces comúnmente de pequeño, lo tiene el flamenco, la música de la India, entonces la música folclórica tienen una estructura que es su tono, su dominante, pasa de nuevo y termina con un fundamental. La rítmica que se utiliza, con un palo o con lo que sea, es la rítmica de alguien caminando o del latido del corazón. Lo que vas a encontrar que cambia es el idioma y la tímbrica porque hay instrumentos distintos en los lugares, que le dan la tímbrica al asunto, pero en general, es una música que es la que ha nacido en las calles, de la amistad de la gente y todo eso.

Bueno, cuando yo me acerco al jazz o al tango, no lo hago pensando en que voy a superar algo de lo que escuché sino saber de qué estamos hablando y eso me ha permitido tocar en muchas partes del mundo, como Rusia, Holanda, Alemania, Estados Unidos y a veces voy a festivales donde hay grandes luminarias y puedo tocar porque la música que toco no compite con las otras, es una música que no es representativa en el 100% de lo que es un país con tanta migración como Argentina. Pero bueno, no te olvides que soy rosarino, nieto de andaluces y piamonteses, que he nacido con el movimiento de la bossa nova y la generación de los Beatles, pero que tengo como música de raíces el folclor y el tango y que me gusta la música de todo el mundo. Entonces de esa coctelera sale una especie de música que vos te das cuenta de que el tipo es de Argentina pero que es una música con un acento universal y esa es la idea que yo tengo del arte.

 

¿Cómo ves el movimiento de blues y rock que hay actualmente en Argentina?

 

Veo que todo está muy comercial, cada vez se habla más de ser millonario, de que tienen que ir millones de personas a oírte y para hacer eso se sacrifica el arte, el verdadero punto de partida del arte. Por eso a veces digo en broma, si hoy apareciera un grupo como los Beatles, capaz que no los hacen grabar, se está buscando una cosa que es efectista y esto ha sido entregado por los grandes medios de comunicación, por unas campañas millonarias, a las nuevas generaciones que no tienen pasado, que no saben como era en otro momento. Toman con su propiedad generacional algo de lo que les ofrecen, pero eso no es ni el 0,05% de la música que hay en el planeta, entonces eligen de ahí. Es legítimo, se divierten, pero se están perdiendo de una gran cantidad de cosas que son más profundas. Un ejemplo, los Beatles aparecieron cuando yo tenía 13 años, y vos podés escuchar la música de los Beatles en el tiempo y el espacio que sea y ellos también se hicieron millonarios, pero el asunto era de hacer una música que tuviera buen gusto, que no le metiera la mano ni en el bolsillo ni en el corazón a la gente. Por supuesto que hay grandes artistas, porque en todo el mundo hay gente, pero no es lo que vas a encontrar en los grandes medios de comunicación. Si vos querés escuchar buena música, inclusive de Argentina, tenés que ir, bucear, buscar producciones, cosas independientes, meterte en cuevitas, en lugares, porque los grandes lugares están hechos con exitismo, nada más apartado del arte que eso para mí.

 

Botafogo me decía que los músicos pueden generar buena o mala influencia sobre quienes los escuchan. ¿Qué piensas de eso?

 

En mis letras siempre estoy contando algo que me ha pasado y estoy declarando mi actitud frente a la vida. No lo hago con el criterio de aconsejarte ni de que me tenés que seguir. Es lo mejor que tengo para darte, lo más sincero, después podés estar de acuerdo o no. Lo que ocurre es que aparecen muchas canciones que hablan de cosas personales y después me encuentro gente, en cualquier lugar del mundo, que me dice que se identificaron y lo entiendo porque no hablo de algo que al final, no le pase en la vida a alguien en el mundo. Entonces me dedico mucho a contar cosas de las relaciones humanas, siempre a partir de mis experiencias. Así he ido cambiando mis letras cronológicamente, también a partir de lo que me ha pasado en la vida.

Nunca se me ocurrió indicarle a alguien que tenga que hacer algo, ni políticamente ni sobre drogas ni sobre nada, tampoco creo que el músico deba indicarle algo que no deba hacer a alguien. A mi me parece que lo más sano que tiene el arte es que vos tirás la canción y si vos lográs que esa interpretación al otro tipo lo haga sacudirse un poco y diga “por qué será”, esta motivación es lo mejor que tiene el arte. A mi me ha pasado, de adolescente, leer cierto libro o ver determinada película, de esos que uno sale y dice “me cambió la vida”, es que en esos momento de soledad, de oscuridad, has encontrado a alguien que a miles de kilómetros te ha venido a conocer, te identificás y decís “este tipo está pensando lo que yo pienso” y eso me parece válido, pero no me parece que uno lo deba hacer de una manera programada.

Yo escribo de cosas que me pasan, algunas son felices otras son de pérdida, de dolor, como pasa en la vida, a veces escribo sobre determinado arquetipo de gente en la sociedad con la que no estoy de acuerdo, que yo detesto, pero no lo hago pensando “ustedes son malos, yo soy el bueno”, pongo sobre el tapete un tipo de gente que a lo mejor es muy burocrática, muy interesada o muy demagoga y a mi no me interesa ese tipo de cosas, entonces lo tomo como elemento de narración.

 

¿Cómo es tu relación con los músicos de blues?

 

No hay tanto músico de blues acá. Te puedes imaginar que conozco a casi todos los músicos de acá, tengo mejor relación con unos que con otros. Con los músicos más grandes, los de mi generación, es muy difícil que te sigas viendo de una manera regular porque cada uno tiene su vida, sus giras, generalmente te encuentras durante el año con los tipos con los que más participás en un proyecto musical, es decir, en 2007 produje el disco de Calamaro y estuve casi todo el año con él, entonces se van haciendo así las cosas, igual cada uno tiene sus cosas, este año (2008) yo me fui tres meses para Europa, ya llevo como 5 ó 6 salidas al interior, entonces yo estoy 6 meses sino fuera del país, sí de la capital, entonces el resto del tiempo es cuando grabo y produzco.

 

Un personaje importante dentro de la historia del rock en Argentina fue Pappo. ¿Cómo los marcó a ustedes, como músicos, su muerte trágica?

 

Bueno, nada, es eso, una pena y estaba dentro de su manera de ser, él era loco por las motos, por los autos y correr y aquello y lo otro, entonces estaba dentro de las posibilidades que sucediera una desgracia. Él era un tipo que desde que lo conocí muy chavito y lo pusé en Los Gatos, tocaba la guitarra tan bien como el último día. Era un tipo que dentro de ese circuito de hacer el solo, la improvisación, sobre el rock cuadrado, era el número 1. Trabajamos con él durante los dos últimos discos de Los Gatos, después de ahí nos separamos del grupo y cada uno se fue a hacer lo suyo y él ya con tríos o con grupos, como Pappo’s Blues y eso. Buenos recuerdos de adolescencia, muy divertidos, no te olvidés que teníamos 20 años ahí.

 

Pappo fue para muchos músicos posteriores, una influencia bien importante.

 

No hay una influencia musical. Pappo no era un tipo esencialmente compositor o arreglista, era número 1 en esa manera de tocar la guitarra. Si tocabas con él, era para que hiciera eso y siempre tocaba sobre formas cuadradas de rock y de blues, siempre tocaba sobre ese estilo. Creo que la vez que él aparece haciendo su participación haciendo solos en músicas más arregladas fue en los dos últimos discos de Los Gatos, porque esas canciones tienen un poco más de armonías y esas cosas, después él siempre mantuvo la línea más clásica del guitarrista de rock que toca una mezcla típica de heavy, de rock y de blues pero no tiene en su carrera un dato significativo de influencia como puede tener Spinetta con sus canciones, yo con las mías, Charly con las suyas o Calamaro ahora, más por las canciones, pero Pappo es un héroe de la guitarra y que cualquier chico joven lo toma para tocar como él y eso, porque fue buen músico.

 

Diego Luis Martínez

Buenos Aires, Argentina, 10 de diciembre de 2008

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